sábado, 24 de diciembre de 2016

Atilio Anmado en lectura

Aquella tarde, en la alameda, loca 
de amor, la dulce idolatrada mía 
me ofreció la eglantina de su boca. 

Y el Buda de basalto sonreía... 

Otro vino después, y sus hechizos 
me robó; dile cita, y en la umbría 
nos trocamos epístolas y rizos. 

Y el Buda de basalto sonreía... 

Hoy hace un año del amor perdido. 
Al sitio vuelvo y, como estoy rendido 
tras largo caminar, trepo a lo alto 
del zócalo en que el símbolo reposa. 
Derrotado y sangriento muere el día, 
y en los brazos del Buda de basalto 
me sorprende la luna misteriosa.

Atilio amado en lectura del Budha 

Amado y protegido en La casona



"¡Donc bon soir, mon mignon et a demain!" 

( Palabras que Ana me dejó escritas una noche 
en que tuvimos que separarnos. ) 

¡Buenas noches, mi amor, y hasta mañana! 
Hasta mañana, sí, cuando amanezca, 
y yo, después de cuarenta años 
de incoherente soñar, abra y estriegue 
los ojos del espíritu, 
como quien ha dormido mucho, mucho, 
y vaya lentamente despertando, 
y, en una progresiva lucidez, 
ate los cabos del ayer de mi alma 
( antes de que la carne la ligara ) 
y del hoy prodigioso 
en que habré de encontrarme, en este plano 
en que ya nada es ilusión y todo 
es verdad... 
¡Buenas noches, amor mío, 
buenas noches! Yo quedo en las tinieblas 
y tú volaste hacia el amanecer... 
¡Hasta mañana, amor, hasta mañana! 
Porque, aun cuando el destino 
acumulara lustro sobre lustro 
de mi prisión por vida, son fugaces 
esos lustros; sucédense los días 
como rosarios, cuyas cuentas magnas 
son los domingos... 
Son los domingos, en que, con mis flores 
voy invariablemente al cementerio 
donde yacen tus formas adoradas. 
¿Cuántos ramos de flores 
he llevado a la tumba? No lo sé. 
¿Cuántos he de llevar? Tal vez ya pocos. 
¡Tal vez ya pocos! ¡Oh, que perspectiva 
deliciosa! 
¡Quizás el carcelero 
se acerca con sus llaves resonantes 
a abrir mi calabozo para siempre! 
¿Es por ventura el eco de sus pasos 
el que se oye, a través de la ventana, 
avanzar por los quietos corredores? 
¡Buenas noches, amor de mis amores! 
Hasta luego, tal vez..., o hasta mañana.


sábado, 17 de diciembre de 2016

Amado y protegido en la casona de verano




Atilio Amado en la casona de verano y dueño wowww

La Luna en La Casona

Fria y oscura és la noche que descubre mi ventana,
como también fria y oscura siento mi alma,
una preciosa luna brillante y solitaria,
me observa y susurra hasta que llega la mañana.  

Dime dulce luna,
si tu desde tu altura,
ves si llegará el amor que de niña deseaba,
y que aún ahora espero sentada,
¿sigo esperando o me meto ya en la cama?  

A día de hoy con mi alma cansada,
cansada de esperar que llegue el que me ama,
el que llene de ilusiones mis miradas
y sepa hacer renacer en mí la esperanza.  

Luna, muéstrame ese angel que si llegara....
haría de mi una mujer afortunada,
pierdo esperanza, paciencia y de vivir la gana,
duermo y la luz de mi corazón se apaga.  

Mueren mis ilusiones desbordadas,
desaparecen mis ganas de ser amada,
mientras yo duermo y no me entero de nada,
pues me cansé de esperar ser amada.  

Noches después apareció en mi ventana,
un chico que venía a darme lo que anhelaba,
mi corazón frío y sin responder bajé la persiana,
esa noche en mis sábanas yo me refugiaba.  

És la noche siguiente y la luna habla,
dirigiendo hacia mí cada una de sus palabras,
mandado por ella fué ese chico a mi ventana,
a salvar la poca luz que en mi alma quedaba.  

Luna que en ésta noche brillas espléndida,
la herida de mi alma está curada, 
pues pasó el tiempo, curó y ya no necesita ser amada,
déjame dormir tranquila y susúrrame hasta que llegue la mañana.
Atilio amado en la casona,